29 ago. 2013

Vacaciones en Portugal, unos días de relax en el Duero

El verano toca a su fin, pero queremos como siempre contaros un poquito lo que hemos hecho en este tiempo de ocio en familia con intención de daros ideas y transmitir como siempre que el autismo no nos impide hacer una vida "normalizada", una vida llena de pequeñas y grandes alegrías aunque a veces también quiere recordarnos que su trastorno sigue ahí, y evoluciona con él casi siempre de forma positiva, aunque a veces es cruel...
Digo lo de cruel porque estos días estamos bastante preocupados por Alberto pues ha tenido tres episodios de dolor de cabeza muy intenso, que nos ha  alertado y  los médicos nos dicen que puede que sean migrañas  por los síntomas que ha manifestado, pero debemos esperar a ver si se repiten, ojalá que no, pues ha sido muy duro.
Pero quiero contaros como siempre cosas positivas, sabéis que intentamos vivir cada momento de su infancia de forma especial pues esto tiene caducidad...
Ha sido un verano tranquilo, no nos hemos apenas desplazado pero sí que hemos tenido preciosos momentos, tenemos la suerte de vivir en una zona maravillosa. Además a pocos kilómetros hay parajes increíbles.
Este año hemos ido a Portugal y nos hemos alojado a 30 km de O Porto en un precioso hotel sobre el río Duero, lo mejor de este hotel es una piscina situada en la primera planta del hotel con acristalamiento que ofrece unas vistas únicas sobre el Duero.




Por las mañana salimos a hacer excursiones a pequeños pueblos cercanos, y sobre todo tranquilos.
Uno de los días fuimos a Penafiel, a un pequeño parque de atracciones llamado Magikland.


No es un parque con grandes emociones, ni fantásticas atracciones, ni vértigo, ni nada similar.Pero sí que es muy recomendable para pasar un bonito día en familia, sin prisas, sin colas, sin apretujones y con unos monitores encantadores y muy cariñosos. Hemos estado ya en muchos parques de atracciones españoles e incluso en Disneyland Paris, esto no tiene nada que ver, pero nos ha dejado un muy buen sabor de boca. Las familias llevan su comida de casa y las dejan bajo una arboleda, sobre las mesas reservando así su espacio para la hora de comer. Algunas de las atracciones estaban paradas porque no tenían gente, pero en cuanto te acercabas te preguntaban si quieres subir y te la ponían en marcha aunque fuera solo para un niño y podías repetir las veces que quieras sin hacer colas!!
Hay varios animadores disfrazados y dispuestos a sacar fotos con nuestros niños y desarrollan actividades como hacer pompas o imitarlos jugando con cintas de colores. No hay ni desfiles, ni actuaciones espectaculares pero Alberto disfrutó muchísimo de estos encuentros




La verdad es que algunas de sus atracciones te remontan a las típicas atracciones de feria de antaño. Yo misma me he sentido una niña subida a un tiovivo con caballitos de los que suben y bajan, ¡qué placer! y ¿os acordáis de esas casas encantadas que recorrías a pie y en la que de repente te aparecía una persona disfrazada de espectro y te metía un susto de muerte? Menudos gritos que pegamos los dos, salimos corriendo y chillando en busca de la salida y eso que no se veía nada, jajaja.



Hasta el precio es recomendable, eso sí intentad no ir un día de mucho calor, pues el sol en esta zona pega fuerte y el aire es asfixiante...
Os dejo el enlace a su página por si queréis saber más de él:


Uno de los pueblecitos que visitamos se llama Castelo de Paiva, no tiene nada de especial, pero su encanto reside en todo el paisaje que lo rodea...


El Hotel se llama Eurostars Río Douro y a parte de la piscina exterior tiene una interior también con vistas al Duero, con spa, pero al que los niños pueden acceder solo en horario limitado (primeras horas de la mañana o la tarde). 


La comida del restaurante era exquisita pero algo cara sobre todo teniendo pueblos cercanos con restaurantes con comida tradicional a muy buen precio. El bar también sirve platos sencillos y con una presentación más que apetitosa


 Las patatas fritas de Alberto, su plato preferido y único cuando comemos fuera de casa

Este año Alberto ha pedido la cámara de fotos para sacarnos muy guapos a sus papis, aquí tenéis alguna muestra de sus inicios como fotógrafo...


Han sido unas minivacaciones pero suficientes para relajarnos un poquito y hacer que sobre todo yo desconectase de todo el trajín en el que ando siempre metida.






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