9 oct. 2014

Un cuento para BATA: La colina multicolor

El pasado sábado como sabéis celebramos el 25 Aniversario de la Asociación BATA. Fue una noche llena de emociones y...bueno lo sabemos los que allí estuvimos.


Las tres asociaciones de padres y madres que hemos nacido al lado de BATA: APA Mecos (del Centro de educación especial de BATA), Un Mais (asociación dela zona de Tuy) y Por Dereito (la cual presido, al menos de momento), decidimos hacerles un pequeño obsequio pero con un significado especial. Un cuadro que Eduardo Baamonde  (pintor cambadés) hizo siguiendo una lluvia de ideas que le dimos. La verdad es que estamos todos encantados con el resultado.
En cuanto lo fuimos a recoger empezó en mi cabecita a nacer una pequeña y sencilla historia que plasmé en un papel el 10 minutos al llegar a casa. Este cuento (si se le puede llamar así) os dará una idea de todo lo que significa este cuadro, cómo surgió BATA  y de lo que  significa para muchos de nosotros.
No soy escritora ni pretendo serlo, pero me he sentido muy a gusto leyendo esto en esta magnífica Gala del 25 Aniversario de BATA.


LA COLINA MULTICOLOR

Un buen día de hace 25 años aterrizó sobre Bayón un precioso globo multicolor lleno de ilusión e ideas frescas e innovadoras cuyas portadoras eran unas personas muy especiales.
Estas personas con  su entusiasmo y buen hacer fueron creando una comunidad distinta con personas con sus mismos ideales. Necesitaban un centro de operaciones que en principio fue “La casita amarilla”…dentro de sus paredes comenzaron a forjar un futuro distinto al que la sociedad deparaba para un grupo de personas diversas  que provenían de los alrededores.
Poco a poco a estos visionarios se fueron uniendo más y más que poco a poco ocuparon la base de la colina en la que estaba “la casita amarilla”. Durante este crecimiento de la comunidad, que ya tenía nombre “los bateros”, surgieron muchas dificultades, muchas sombras, pero un buen día decidieron que para orientarse todos y no perderse en ese río de adversidades debían construír un faro, un faro hecho con piedras en las que se albergaban muchas ilusiones, deseos de cambiar el mundo, cada piedra se fue colocando estratégicamente conteniendo una pieza necesaria para que el faro se levantase hacia el cielo con fuerza y poderío.
Cual  fue la sorpresa de “los bateros” al comprobar que cuando terminaron de colocar la última piedra el faro se iluminó con una luz tan intensa que fascinaba y atraía a todo el que se exponía a ella.
La colina fue llenándose de más habitantes año tras año y “los bateros” se dieron cuenta de que “La casita amarilla” se les quedaba pequeña para reunirse y trabajar.  Bajo la luz del faro construyeron entre todos una nueva edificación,” la casa de las ventanas de colores”, por las cuales se filtraba la luz del faro a raudales con un espectáculo multicolor. 
La comunidad ocupó en poco tiempo toda la colina sin dejar un hueco vacío, así que los nuevos bateros y muchas familias comenzaron a construir nuevas casas, nuevos edificios de ilusión, en las cercanías de la colina, y pronto fueron ocupando otras colinas, creando nuevos núcleos pero sin perder de vista nunca la luz del faro, que para que fuera visible desde cada vez más lejos  tuvieron que ir añadiendo cada vez más y más piedras cada una con un tesoro en su interior.
Los bateros estaban sorprendidos, no se podían creer que esa transformación tan soñada iba tomando forma, pero también eran conscientes de todo lo que quedaba por hacer.
Nuestro deseo es que todas las colinas se lleguen a ocupar, que ese faro brille cada vez con más fuerza y que todos podamos ver como el mundo sigue cambiando a pesar de las sombras, ya que la fuerza que el faro tiene surge de todos nosotros y de nosotros dependerá que dentro de 25 años solo nos reunamos para decir ya no hay que seguir construyendo, ¡¡ya todo está hecho!!